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Para aprender - El dato escondido - Mario Vargas Llosa

 

En alguna parte, Ernest Hemingway cuenta que, en sus comienzos literarios, se le ocurrió de pronto, en una historia que estaba escribiendo, suprimir el hecho principal: que su protagonista se ahorcaba. Y dice que, de este modo, descubrió un recurso narrativo que utilizaría con frecuencia en sus futuros cuentos y novelas. En efecto, no sería exagerado decir que las mejores historias de Hemingway están llenas de silencios significativos, datos escamoteados por un astuto narrador que se las arregla para que las informaciones que calla sean sin embargo locuaces y azucen la imaginación del lector, de modo que éste tenga que llenar aquellos blancos de la historia con hipótesis y conjeturas de su propia cosecha. Llamemos a este procedimiento ‘el dato escondido’ y digamos rápidamente que, aunque Hemingway le dio un uso personal y múltiple (algunas veces, magistral), estuvo lejos de inventarlo, pues es una técnica vieja como la novela y que aparece en todas las historias clásicas.

Cuento / Hoy decidí vestirme de payaso - Álvaro Cepeda Samudio




“...to be among the lost, to know how

it feels to be out of things, to have no present,

no future, to belong nowhere, to be suspended

between day and night, waiting”.

Saroyan (Among the Lost)


Hoy decidí vestirme de payaso. Me he puesto unos grandes zapatones de caucho y me he pintado la cara de rojo y de blanco. Cuando atravesé el estrecho corredor de arena la sentí rebotar debajo de mis zapatones y tuve la agradable sensación de sentirme payaso. Todos estaban ya en el redondel cuando entré y no me han mirado siquiera. Estaban esperando que yo llegara para comenzar, pero no me han dicho nada. Cuando fui a ocupar mi puesto he pasado frente al domador que está todavía tratando de pegar una melena de papel amarillo a sus leones de cartón. Y ahora estoy entre los demás payasos, los payasos de verdad, y yo que solo estoy vestido de payaso, me confundo entre ellos y nadie podría decir cuál de nosotros es el menos verdadero. La marcha comenzó a sonar con un movimiento lleno de gracia y soltura salió el director quitándose el sombrero y haciendo malabares con un bastón negro. Todos hemos comenzado a movernos alrededor de la pista. Nosotros salimos corriendo y nos mezclamos con los demás como estorbándolos. Parece que yo me he excedido porque al tirarle la cola a uno de los leones se me ha quedado en las manos una borla suave de lana amarilla. El domador me amenazó con el látigo y los payasos me han mirado con asombro por debajo de sus máscaras de colores.

Cuento / Algo muy grave va a suceder en este pueblo / Gabriel García Márquez

 

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

-Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A LA SALA

 

Por C. Eduardo Cervantes V. 

 

El día empezaba a clarear. El trinar de los pájaros se escuchaba, a veces interrumpido por el molesto ruido de algún motor. La calma era total. Abandonó su lecho y fue en busca de una manta para cubrir sus hombros y apaciguar el erizamiento de los vellos en sus brazos.  

Se dirigió a la puerta trasera del mercado; sabía que allí encontraría un costal abandonado. Había varios, escogió el menos ralo. Mientras se acicalaba, escucho una voz grave y profunda que le recordó a su padre